22 nov. 2017

1982- MIRACLEMAN - Alan Moore, Alan Davis -(2)


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El primer número de Miracleman llegó a las tiendas en julio de 1985 al módico precio de 75 centavos, significativamente menor que el de la mayoría de los títulos de Marvel y que incluso los de la propia Eclipse, que se vendían a 1.75 dólares. Las ventas ascendieron a 100.000 ejemplares, una cifra muy respetable en la que sin duda tuvo que ver la fama que ya entonces estaba acumulando Moore. De todas formas, “Miracleman” nunca fue el superventas que la editorial había esperado. Su tono adulto y dibujo poco convencional lo apartaban radicalmente del comic de superhéroes mainstream y con la excepción de los dos primeros números, casi cualquier otro título del catálogo de Eclipse registraba mejores ventas, desde “Airboy” a “Scout” pasando por los mangas o las novelas gráficas de Clive Barker.

16 nov. 2017

1982 - MIRACLEMAN - Alan Moore, Neil Gaiman y varios (1)


A menudo se citan dos obras aparecidas en 1986, “Batman: El Regreso del Caballero Oscuro” y “Watchmen” como catalizadores del gran cambio que por entonces experimentó el género de superhéroes. Pero años antes y en otro país que no era la cuna del mismo ya se había sembrado la semilla de la revolución. En 1982, en Gran Bretaña, apareció en las páginas de la nueva revista “Warrior” un personaje, Marvelman, que años más tarde alcanzaría fama mundial bajo un nuevo nombre, Miracleman, publicado por la americana Eclipse Comics.

Antes de la fiebre del ultrarealismo , el sexo, el cinismo y la violencia que afectó a todos los comics mainstream de superhéroes, el guionista Alan Moore y un puñado de artistas comprometidos ofrecieron con Miracleman un trabajo vanguardista que se anticipó a las posibilidades dramáticas que toda la industria trató más tarde de imponer a la fuerza en sus principales personajes. Fue la primera vez que un superhéroe establecido era llevado al límite de su potencial dramático, el primer superhéroe convertido en dictador benévolo y forjador de una utopía global. Lo que los lectores leyeron en Miracleman fue algo absolutamente nuevo.

Ahora bien, el Marvelman original fue un personaje fruto no del talento o la genialidad sino de la pura necesidad. Pero empecemos la historia por el principio.

13 nov. 2017

1948- BUCK DANNY – Charlier y Hubinon (y 3)



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Las limitaciones con las que tenía que jugar Charlier en la serie volvieron a ponerse de manifiesto en la siguiente aventura, compuesta también por dos álbumes: “Alerta en Malasia” (1958) y “El Tigre de Malasia” (1959). En esta ocasión, la aventura está ambientada en el sur de Asia, en el archipiélago de las Célebes. Por aquel entonces, Malasia lidiaba con una guerrilla compuesta por malasios de raza china apoyados por el Partido Comunista de ese país y contra la que se desplegaron efectivos de la Commonwealth dirigidos por Gran Bretaña, a la sazón metrópoli de Malasia (que no alcanzó la independencia de facto hasta 1957). Llevar a Danny a ese escenario hubiera brindado grandes posibilidades pero, una vez más, la censura francesa que impedía introducir referencias políticas en los comics publicados en revistas de orientación infantil-juvenil, impidió profundizar en esa dirección.

10 nov. 2017

1948- BUCK DANNY – Charlier y Hubinon (2)


(Viene de la entrada anterior)

Es muy conocido el caso del Comics Code Authority, el organismo de censura que vigilaba el contenido de los comic-books americanos y decidía si estampar o no su sello en las cubiertas de los mismos, condicionando de esta manera su distribución y venta. Fue una institución vergonzante que limitó el crecimiento del medio y aplicó con arbitrariedad y estrechez de miras unos criterios casposos y pasados de moda. Pero lo que sabe menos gente es que Estados Unidos no fue ni mucho menos el único lugar donde las autoridades vigilaban los productos destinados a los niños. Quizá por primera y única vez en la Historia, en 1949, la Iglesia Católica y el Partido Comunista Francés se ponen de acuerdo en la firma de una ley destinada a tal fin, emitiendo unas directrices castradoras y tan absurdas como las del órgano censor americano. Se vigilaban los vestuarios y actitudes de las féminas (“Evitaremos (…) situaciones confusas entre hombres y mujeres y las mujeres con actitudes o atuendos provocativos o que se presten a equívocos”), no se admitían tibiezas morales en los personajes, se limitaba el uso de armas, se fijaban estereotipos a los que tenían que amoldarse los protagonistas (“El héroe (…) será siempre leal, incluso frente a adversarios desleales. Se comportará siempre con caballerosidad con sus adversarios heridos o que se encuentren en la imposibilidad de defenderse, y albergará siempre el mayor respeto por la vida humana”)… Pero, además, a esas reglas se añadía el chauvinismo francés, que, por ejemplo, ¡prohibía utilizar onomatopeyas que no se consideraran francesas!

6 nov. 2017

1948- BUCK DANNY – Charlier y Hubinon (1)




La Primera Guerra Mundial marcó la utilización en el campo de batalla del avión, un invento que en pocos años había alcanzado un desarrollo espectacular. Estos aparatos fueron utilizados por los ejércitos para observar los movimientos del enemigo, atacar a las tropas terrestres y combatir a otros aviones. Los logros y hazañas de quienes manejaban los aeroplanos fueron utilizados como propaganda por los gobiernos, levantando un aura de nobleza, romanticismo y aventura alrededor de los pilotos. Francia, por ejemplo, fue el primer país en utilizar la palabra “as” para designar a pilotos que habían derribado un cierto número de aparatos enemigos.

Tras la guerra, estos “ases” pasaron a protagonizar relatos de novelas populares y películas de Hollywood. El mundo de la aviación experimentaba grandes avances y las hazañas e hitos que iban conquistando algunos pilotos famosos como Charles Lindbergh, cautivaban a un público al que todavía asombraba esta tecnología. Por supuesto, también los comics vieron en ellos material para narrar aventuras de primer orden y, así, las tiras y páginas de prensa norteamericanas ofrecieron personajes como “Tailspin Tommy” (1928), “Scorchy´Smith” (1930), “Smilin´Jack “ (1933), “Ace Drummond” (1935), “Barney Baxter in the Air” (1935)…

La aviación jugó un papel clave durante la Segunda Guerra Mundial y los comics volvieron a prestar su ayuda en el esfuerzo bélico. Nacieron en esta época personajes como “Flying Jenny” (1939), “Blackhawk” (1941), “Airboy” (1942), “Captain Midnight” (1942), “Buzz Sawyer” (1943), “Johnny Hazzard” (1944)… Pero de la misma manera que el mejor comic de western se ha realizado en Europa, el viejo continente también ha sido la fuente de los mejores comics de aviadores. De entre todos ellos sobresalen dos series, “Buck Danny” y “Tanguy y Laverdure”. No es casualidad que ambas estuvieran guionizadas por la misma persona: Jean Michel Charlier.

5 nov. 2017

2016- LA VISIÓN – Tom King y Gabriel Hernández Walta


La Visión es uno de esos personajes Marvel difíciles de abordar por parte del lector novato debido a su larga y complicada trayectoria vital. Producto de la ciencia ficción de los sesenta, fue creado por el guionista Roy Thomas en 1968 dentro de la colección de “Los Vengadores” como un sofisticado androide (“sintozoide”, en la tecnojerga marvelita) fabricado por Ultrón para atraer a sus enemigos a una trampa y para cuya inteligencia artificial utilizó las pautas cerebrales de Simon Williams, alias el Hombre Maravilla. Sin embargo, en el fondo de ese cerebro, su personalidad le empujaba a hacer el bien y salvar a la Humanidad, por lo que traicionó a su creador y se unió los Vengadores para servir como uno de sus miembros más poderosos. El acierto de Thomas consistió en humanizar al frío robot enamorándolo de la temperamental Bruja Escarlata, un afecto que acabó siendo correspondido y que terminó en matrimonio e hijos.

30 oct. 2017

1980- BRAVO FOR ADVENTURE - Alex Toth


Alex Toth es uno de los autores más influyentes de la historia del comic. Su genial talento se pudo apreciar disperso por todos los géneros y formatos, desde la Edad de Oro de los superhéroes hasta los relatos de guerra o terror pasando por el mundo de la animación. Y, sin embargo, durante toda su carrera fue un paria que vagabundeó de título en título, de editorial en editorial, sin llegar a encargarse de una etapa relativamente extensa de una colección o un personaje, algo que le hubiera ayudado a consolidarse como autor de referencia para los aficionados. Los comics de “El Zorro” que realizó para Disney en los años cincuenta puede que sean lo más cercano a un trabajo definitorio que podamos encontrar en su carrera. Su otra obra emblemática es “Bravo for Adventure”.